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Venta entradas por internet, ¿al alcance de todos?

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22-02-2017

Todos recordamos las largas colas que podíamos hacer en puntos de venta físicos, cómo a ojo calculábamos si nuestra posición en la cola nos daba alguna opción de conseguir un ticket…con la llegada de las nuevas tecnologías, pudimos hacerlo desde cualquier sitio con conexión a internet. Al principio, la confianza en la red escaseaba y los puntos de venta física seguían a la cabeza como primera opción, pero la venta telemática ha ido ganando terreno de manera exponencial.

Las nuevas tecnologías parecían favorecer al consumidor dándole muchas más posibilidades de compra: ampliando el horario comercial, disponiendo de más puntos de venta, sin necesidad de desplazamientos...pero…¿qué ha pasado? ¿Somos víctimas de la especulación? ¿Unos cuantos ven la posibilidad de hacer negocio revendiendo entradas cuando la oferta es menor que la demanda? Incluso cuando la oferta no supera la demanda

Son muchas ya las voces que se han alzado en contra de esta práctica (no prohibida en España, al menos no la reventa telemática) instando al Gobierno a adecuar la norma y no permitir la especulación que perjudica tanto al consumidor como al organizador y al artista; el consumidor ve frustradas sus posibilidades de ir al concierto ya que se queda sin entrada en los canales oficinales y el precio es prohibitivo en la reventa… el organizador no obtiene ingresos de ese precio “extra” de la reventa…y el artista tampoco. Podríamos seguir hablando de dónde queda el % a liquidar a SGAE, IVA….etc.

Nos preocupa más la sostenibilidad del negocio. Pensemos que el promotor fija el precio de las entradas teniendo en cuenta variables que el consumidor final no tiene por qué conocer (caché del artista, gastos de producción, publicidad, aforo permitido en la sala….). Muchas veces el precio está muy ajustado para permitir al público ver a su artista favorito sin tener que hacer grandes esfuerzos económicos. ¿Cómo reaccionaríamos si fuéramos ese promotor que, viendo el precio que se llega a aceptar en la reventa, se da cuenta que podría haber puesto las entradas a la venta por un precio superior? ¿Qué pretendemos conseguir? ¿El lucro de unos pocos conllevará a fijar precios más elevados desde un inicio? ¿La música será un lujo al alcance de unos cuantos?

Francia ya ha reformado la norma prohibiendo estas prácticas y son algunos más los que están elaborando proyectos con el mismo fin (Reino Unido e Italia). ¿Nos quedaremos atrás una vez más manteniendo una regulación que tan sólo prohíbe la reventa callejera? Una regulación que nació fruto del Mundial de Fútbol del ’82 para evitar escándalos callejeros y la picaresca de unos pocos (muchos)

Nosotros nos sumamos a la iniciativa que impulsa Alejandro Sanz desde Alianza Anti-Reventa.

Son demasiados ya los espectáculos afectados: Bruce Springsteen 2016, U2 2017, Gira Lo Niego Todo de Sabina en 2017 (incluida venta de entradas inexistentes….) y muchos más.